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Desescolarización Mental

Proceso clave para acompañar de manera genuina el aprendizaje natural de nuestros hijos

Natalia Creche

Por Natalia Lorena Creche

Hace unos días alguien me ha preguntado: «¿Que hacen todo el día?».

Esta pregunta me dejó pensando, me trajo el recuerdo de aquel día que mi hijo a sus 5 años de edad me dijo «Mamá yo no quiero ir a la escuela, Mamá, YO NACÍ PARA JUGAR». Ese planteo tocó algún registro interno, hasta ese día pensaba la escuela como aquel lugar donde yo había pasado muchos años de mi vida, sin embargo comenzaba a conectar con una gran verdad, mi hijo no necesitaba ponerse un delantal para ir a un lugar a hacer actividades académicas, mi hijo solo quería despertarse cada mañana y encontrar el lugar mas cómodo para ponerse a jugar, quería estar seguro que podría moverse y hablar todo lo que necesitara, quería estar seguro que encontraría un adulto dispuesto si le hacia falta ayuda, viéndolo así me daba cuenta que la escuela tal como esta pensada actualmente trunca necesidades tan vitales para un niño como son el juego y el movimiento y la necesidad de interactuar libremente con otros.

Para poder comprender y sentir lo que mi hijo me manifestaba busque ayuda en autores y personas que habían pasado por lo mismo y encontré un termino que me llamo mucho la atención DESESCOLARIZACIÓN MENTAL.

La Desescolarización Mental es un «proceso emocional» de desintoxicación que nos permite recuperar los verdaderos registros de nuestra escolaridad, recuperando nuestras voces, aquellas que acallamos para aceptar nuestra forzada adaptación.

Así nuestros días se han convertido en un proceso de des-construcción del automático bajo el que vivíamos, poniendo en duda casi todo nuestro sistema de creencias, animándonos a probar nuevas manera de manifestar nuestra existencia que sean mas acorde y en coherencia con nuestros ideales, con nuestros valores, con nuestros gustos e intereses, con nuestros registros internos y con nuestras necesidades mas genuinas, cada día que pasa hemos aprendido a observarnos, a detenernos, a sentir si nos gusta la vida que llevamos, vamos tomando decisiones que nos van acercando a completar nuestros sueños, cada día que pasa nos sentimos mas dueños y responsables de nuestra propia existencia.

Desescolarizar es un proceso no solo físico real de no llevar a nuestros hijos a las escuela, sino mas bien es un proceso mental. Cuando tomás la desición de desescolarizar tenés que descolonizar tu manera de pensar y tomar decisiones.

En general nuestras vidas están dirigidas por las actividades que circulan a través de la escuela.

Desescolarizar es un «proceso emocional» de desintoxicación de nuestro esquema mental, para ello tendremos necesariamente que recuperar los verdaderos registros de nuestra escolaridad, recuperando nuestras voces, aquellas que acallamos para aceptar nuestra forzada adaptación.

De esa manera re-conectaremos con nuestras propias verdades y nos animaremos a vivir y pensar mas genuinamente y mas acorde a NUESTRA BRÚJULA INTERNA.

Nuestra manera de pensar en torno al aprendizaje tiene sabor a institución, cuando pensamos en educación pensamos en escuela y cuando pensamos en escuela nos imaginamos un edificio, es que todos venimos de esa manera de percibir el aprendizaje, ni siquiera nos hemos preguntado si exista otra forma, damos por hecho que a tal edad «hay que ir a la escuela» y a tales edades «hay que incorporar determinados conocimientos».

¿Alguna vez te has preguntado que es aprender?

¿Alguna vez te has preguntado de que manera aprendemos?

¿Alguna vez te has preguntado porque tenemos asociado el aprendizaje solo al sistema de pensamiento lógico?

De niños somos forzados en la adaptación escolar por eso luego no nos preguntamos si fue natural la manera que la escolarización nos quiso enseñar ni tampoco nos preguntamos si nos interesaba realmente el camino estrecho por el que nos condujo.

«Para la mayoria de los seres humanos, el derecho a aprender se ve restringido por la obligacion de asitir a la escuelas»

Ivan Illich

Si observamos a un ser humano desde el momento de su nacimiento y a lo largo de su crecimiento podremos darnos cuenta que esta aprendiendo e incorporando nuevas habilidades y competencias todo el tiempo, que son acordes a su propio desarrollo fisiológico, lo hace por su necesidad de adaptación y por su instinto de crecimiento, así aprende a gatear, aprende a caminar, aprende hablar, hasta aquí la mayoría confiamos en que estos procesos sucederán naturalmente en algún momento.

Sin embargo y por una creencia introyectada durante nuestro proceso de escolarización y que actualmente permanece en el inconsciente colectivo social, cuando un niño alcanza cierta edad (entre los 3 y 7 años) pensamos que debemos comenzar a enseñarle, creemos que es un recipiente vació al que hay que llenar, perdiendo la confianza en su manera natural de aprender, que en esas primeras edades es JUGANDO, un niño a esas edades necesita pasar todo por el cuerpo, necesita hablar y moverse.

La escuela, tal como fue pensada en la era de la Revolución Industrial solo tubo en cuenta el desarrollo intelectual (académico) del ser humano, sin embargo el abanico de inquietudes e intereses de un ser humano es mucho mayor a esta acotada necesidad de las industrias. Este modelo se reproduce hasta la actualidad y los contenidos curriculares y las carreras son creadas para responder a las necesidades del sistema productivo, convirtiéndose la escuela en el primer lugar donde inconscientemente nos subimos a este sistema y hacemos un contrato de letras chicas, acordando que abandonaremos nuestros propios intereses y nuestra creatividad para responder a las del sistema.

Esta sistematización de nuestra manera de pensar la vida nos condiciona muchísimo, a pesar de haber sacado a nuestros hijos de la escuela, seguimos proyectando dentro de nuestros hogares nuestra colonización mental.

Necesitamos limpiar ese viejo programa mental para poder acompañar de manera natural y genuina el aprendizaje de nuestros hijos.

«Desescolarizar es entrar en un mundo desconocido, por lo menos al principio y esto da miedo»

¿Qué hacemos sino vivimos como la mayoría lo hacen?

¿Y que pasará si mi hijo quiere o me pide ir a la escuela?

¿Y que sucede si nunca va a la escuela y luego quiere ir a la universidad?

Desescolarizar da mucho miedo porque organizamos nuestras vidas pensando en el futuro, y mandar a la escuela nos da cierta tranquilidad aunque sea de manera temporal sobre ese temido futuro.

En estos últimos 20 años y gracias a la aparición de las tecnologías y nuevos paradigmas el mundo está en un constante cambio, y el futuro que puede ser mañana mismo es bastante imprevisible.

Hasta hace unos años para contratar a una persona en un puesto de trabajo se evaluaba como positivo que esa persona haya permanecido en un mismo empleo durante mucho tiempo, sin embargo actualmente esto se evalúa de manera negativa porque se ha comprobado que una persona que permanece mas de dos años en un mismo puesto pierde su capacidad de innovar.

Yo me pregunto ¿Cómo podremos realmente saber cual es el futuro para el que debemos preparar a nuestros hijos en un mundo tan cambiante como el que vivimos actualmente?

El verdadero desafío entonces es confiar en su capacidad y ansias de aprendizaje, un niño conectado consigo mismo y con sus necesidades físicas y emocionales satisfechas, sera un niño con mucha sed de aprendizaje.

El presente importa y mucho, si un niño se siente capaz en cada momento de su vida, sera esa misma seguridad la que lo conducirá a crear sus propios caminos.

Recuerdo en mis años de universidad, cuando no comprendía porque no todos mis compañeros tan hábiles y estudiosos aprobaban los exámenes, hasta que me di cuenta que la cantidad de personas que podían aprobar estaba ya tomada y decidida, algunos profesores mucho mas sinceros ya nos habían anticipado que nos todos nos recibiríamos. Esto me parecía muy injusto y azaroso, sin embargo había logrado observar que los que si aprobaban ademas de haber estudiado eran personas que se mostraban muy seguras de si mismas.

Por eso es momento de ¡confiar en los niños!, de acompañar sus inquietudes y sus deseos, de no apagar su creatividad, y de respetar sus tiempos para permanecer intacta su propia seguridad que será una de las mejores herramientas que le podemos asegurar a la hora de enfrentar nuevos desafíos.

«No siempre un titulo nos asegurara un trabajo y no siempre ese trabajo nos asegurara nuestro propio desarrollo y bienestar, sin embargo la confianza en nuestras propias capacidades y habilidades nos permitirá crear todo aquello que necesitemos genuinamente para nuestro verdadero bienestar».

Desescolarizar es abandonar un viejo esquema mental basado en el MIEDO AL FUTURO, esquema mental que para un niño resulta muy confuso, en su propio diseño la confianza es la base de todo su desarrollo.

Para un niño introducir un esquema mental que va en contra de su propio diseño es totalmente amenazador y lo confunde, llevándolo abandonar de a poco su propia seguridad.

Quiero compartirte una reflexión de Andre Stern (autor del libro «Yo nunca fui a la escuela») que escuché en una entrevista, y seguramente te ayudará a ampliar tu mirada.

«Nuestros hijos viven en un mundo que es como una olla a presión, en la que la presión aumenta y aumenta, porque le decimos, tienes que escuchar, tienes que estar atento, sino sacas malas notas y sin ellas no podrás ir a la universidad, y si no vas a la universidad no tendrás títulos y si no tienes título no tendrás un buen trabajo, y si no tienes un buen trabajo no tendrás dinero, y si no tienes dinero, no tendrás casa, ni coche, ni mujer, ni hijos ni marido. Es esa la olla a presión en la que viven nuestros hijos, la olla a presión con la tapa cerrada, y bajo esa olla arde el fuego de las expectativas de toda una sociedad».

Andre Stern

No todos los padres tomaran la desición de desescolarizar, o por lo menos no en este momento, pero por lo menos si podamos tener la grandeza de darle voz a nuestros hijos, preguntándoles como es su vivencia real en las escuelas, seguramente nos sorprenda lo que tengan para decirnos, pero vale la pena escucharlos sin juicios, porque tal vez también nos sirva a nosotros mismos para recordar y atravesar nuestras propias vivencias escolares desde una mirada mas genuina, cuando nos hayamos animado a hacer ese recorrido seguramente podremos descomprimir esa gran olla a presión bajo la que todos vivimos gracias a haber introyectado un miedo al futuro que no es real y que todos sostenemos bajo nuestros discursos engañados que ademas permanecen en el inconsciente colectivo social.

«DESESCOLARIZAR ES DEJAR DE PENSAR LA VIDA EN TERMINOS DE ESCUELA»

Este es el mayor desafío y es un proceso que inicia cuando empezamos a pensar en la idea de no mandar a nuestros hijos a la escuela.

Dejar de pensar la vida en términos de escuela es descolonizar nuestras mentes conquistadas por nuestra propia escolarización.

Esta colonización mental nos ha quitado nuestra propia creatividad, nuestra curiosidad y la confianza en nosotros mismos. Esta colonización mental nos ha desconectado de quienes verdaderamente somos, de nuestra individualidad y de nuestros verdaderos intereses, nos ha provocado pensar de manera productiva, nos ha quitado la posibilidad de vernos como individuos para subirnos a ser parte de un proceso productivo que de alguna manera nos vuelve funcional a un sistema, provocando que sintamos la necesidad de responder a sus intereses, abortando nuestra propia originalidad.

«Desescolarizar es re-conectar con nuestros deseos y pasiones, es abandonar las motivaciones externas para por fin volver a re-conectar con nuestras pulsiones internas de las cuales tuvimos que desconectar para amoldarnos al sistema».

¿Alguna vez te has preguntado si te sientes a gusto con la vida que tienes?

¿La vida que llevas responde a decisiones que tomas en base a tus miedos o a tus sueños?

¿Tu vida respondes a tus propias expectativas o a las de la sociedad en la que vives?

Gracias a acompañar a nuestros hijos en este desafiante y maravilloso desafío de aprender viviendo, es como poco a poco vamos recuperando nuestra propia CREATIVIDAD DORMIDA y vamos construyendo la vida que realmente soñamos.

Este es tal vez un precioso regalo que nos da esta forma de vivir, y es poder re-conectar con toda esa parte de nosotros mismos que tuvimos que anestesiar para adaptarnos al sistema.

Si no me hubiese permitido desescolarizar mi mente hoy no estaría dedicándome a escribir para inspirar a otras personas.

Hasta hace unos años me dedicaba al ejercicio de la profesión que había alcanzado, mis motivaciones eran externas (éxito profesional y remuneración), pero gracias a este proceso pude conectar con mis propios deseos y motivaciones y me anime a emprender este camino de re-descubrimiento de mi SER ESENCIAL, esto me permite CREAR lo que yo siento desde lo mas profundo me di alma, algo que tiene sentido para mi y también aporta valor para otros.

«DESESCOLARIZAR ES APRENDER A PARAR»

Esto puede costar un poco si llevamos una vida muy de prisas externas y horarios marcados, pero cuando logramos disfrutar de los momentos de calma luego jamás querremos volver a esas prisas y exigencias.

Aprender a parar, es poder vivir cada momento con la importancia que merece, es un mindfulness familiar, por lo tanto una maravillosa oportunidad de reconexión emocional con nuestros hijos.

Al principio puede generar miedo e incertidumbre porque nos hemos desacostumbrado al tiempo de ocio, nos han obligado a estar siempre «ocupados en algo» aunque no sea de nuestro interés, estar sin hacer «nada» fue mal visto.

Pero es justamente en esos momentos de aburrimiento donde se pone en juego nuestra propia creatividad, vamos recuperando nuestras propias inquietudes, nuestros propios deseos.

«DESESCOLARIZAR ES RE-CONECTAR CON EL DISEÑO HUMANO»

Nunca me había planteado si salir a trabajar y/o estudiar afuera de casa fuera algo natural, aun menos cumplir horarios. Y realmente es un esfuerzo.

Muchas veces nuestros ritmos naturales de descanso, hambre y ocio se ven alterados por esta manera de vivir.

Acompañar y respetar los tiempos, los ritmos y los intereses de nuestros hijos nos ha llevado a replantearnos nuestra propia manera de aprender y vivir.

Nos han hecho creer que aprender es consumir mucha información, luego tan desconectados de nosotros mismos nos sentimos seguros atosigándonos con el consumo de lecturas, pero lo hacemos de forma inconsciente porque en los primeros años de nuestras vidas hemos aprendido a desconfiar de nuestra propia intuición y nuestras propias verdades internas.

En edad adulta la búsqueda de información se convierte entonces en el lugar donde desplazamos nuestra propia seguridad perdida, casi siempre pensamos que la verdad la tiene otro y está fuera de nosotros.

Por eso el gran desafio en la adultez es ir en búsqueda de nuestros registros internos, y para ello necesitaremos atravesar el miedo de volver a responsabilizarnos de nosotros mismos a pesar de la desaprobación externa.

Esto forma parte de nuestra mentalidad escolarizada y de nuestras infancias negadas y reprimidas.

Éste re-descubrimiento nos asegurará vivir de una manera mas genuina, ABANDONANDO EL MIEDO como base de nuestras desiciones.

Agradezcamos a nuestros hijos que al estar más conectados con sus propias esencias nos dan muestras claras de que no quieren amoldarse a ningún sistema que los obligue a desconfiar de sus verdaderos potenciales ni a tener que reprimir sus propias necesidades y pulsos vitales.

Agradezcamos a nuestros hijos que se resisten a vivir en base al miedo y a la desconfianza porque eso va en contra de su propio diseño.

Agradezcamos a nuestros hijos que se enferman de este mundo que nos tiene bastante infelices y estresados a la mayoría de los adultos

¿Te identificas con esta reflexión?

¿Te animas a confiar en el registro, la intuición y en las verdades internas de tus hijos?

¿Te animas a re-conectar con las tuyas?

¿Te animas a responsabilizarte de tus manera de ver, pensar y vivir la vida?

Me gustaría que me dejes un comentario de como te ha llegado este artículo y que lo compartas si sientes que pueda aportar valor a otras personas.

Te recomiendo la lectura de estos libros que seguramente puedan ayudarte a entender un poco mas este concepto de desescolarización mental y porque la escuela esta tan alejada de su verdadera función.

«Encuentra tu elemento» Ken Robinson

«La sociedad desescolarizada» Ivan Illich

«Como aprenden los niños» Jhon Holt

«Mi hijo no quiere ir a la escuela, y tiene razón» Cristina Romeo

«Yo nunca fui a la escuela» Andre Stern

Videos de You Tube:

(Dejo los links para que puedas encontrarlos fácilmente)

1)Entrevistas a Profesora Velia Blanco

Unidad académica San Julian de la UNPA a Prof. Velia Blanco (Directora Jubilada) «Aportes para una nueva visión de la escuela»

Oradora Velia Bianco «Mujeres que inspiran». Encuentro Maria Cher 2017

2) Aprendemos Juntos BBVA :

Entrevista a Andre Stern (autor del libro Yo nunca fui a la escuela)

Entrevista que le hizo Andre Stern a su papá Arno Stern.

3) Ken Robinson – Cambio de Paradigma

Natalia Creche

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Majo Salazar
Majo Salazar
5 months ago

Gracias por tanto mujer!

Ninotchka
Ninotchka
5 months ago

Te he conocido en el grupo de Madres conscientes, escucharte ha sido…algo increible!
Muchísimas gracias por tus palabras… Me ayuda mucho en la senda que he tomado para la educación de mi hijo… Mucho no, muchísimo.
Gacias

Martin
Martin
4 months ago
Reply to  Ninotchka

Que bueno saber que somos varios:) aplausos para tu escencia que te llevó por este hermoso y desafiante camino!!

Martin
Martin
4 months ago

Hermoso y riquísimo! Gracias gracias gracias. Es muy lindo encontrar lecturas que representen y apoyen el camino que desde hace 8 años decidimos transitar con nuestros hijos. Excelente. Gracias gracias gracias

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