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¿Qué nos imposibilita a amar a nuestros hijos incondicionalmente?

"Decirte la verdad es el primer paso para vivir según lo que eres. Sin negar lo que hay, atendiendo a tu realidad interna." ANA RIAL

Natalia Creche
Por Natalia Lorena Creche

Wuau! Hoy después de leer en un post de una mamá una frase que decía:

«Criamos como somos no como queremos»… Me hizo tanto sentido…

Llevo bastante tiempo intentado dar una crianza mejor a mis hijos. Para poder hacerlo tuve que buscar ayuda, había algo que me impedía hacerlo diferente y era mi propia historia.

Sin embargo y a pesar de encontrarme con una realidad interna bastante dolorosa, todavía faltaba lo más importante y era transformar todo ese dolor.

Podemos entender mentalmente lo que nos pasó, podemos entender mentalmente lo que nuestros hijos necesitan pero si no sentimos y conectamos con lo que nos pasó y si no sentimos y conectamos con los que nuestros hijos piden, dicen, expresan y necesitan, podremos maquillar la realidad. Podremos seguir creando mundos paralelos, ya que no podemos dar lo que no somos, tal como dice Yvonne Laborda.

La crianza consciente se vuelve así un camino de auto-descubrimiento, comenzamos a mirarnos, a observarnos, comenzamos a sentirnos. La crianza consciente termina siendo un camino de crecimiento personal. Nos damos cuenta que no hay nada que corregir cambiar ni mejorar en nuestros hijos, nos damos cuenta que ellos son seres muy conectados y que de alguna manera lo que no nos gusta en ellos está reflejando alguna incoherencia en nuestras vidas.

Podemos enseñarles NORMAS de buenas conductas pero si hay mucha distancia entre lo que pretendemos de ellos y nuestros comportamiento pronto nos darán cuenta de esa verdad.

Podemos haber leído mucho sobre crianzas, procesos biológicos y fisiológicos, pero si no estamos dispuestos a parar, a escuchar y a dejar SER a nuestros hijos nos perderemos la posibilidad de conocer la VERDAD, nuestra verdad interna y la verdad biológica del diseño humano.

Nuestros hijos son esponjas de la realidad que viven y también de la realidad que nos negamos en aceptar.

Nuestros hijos no solo reflejan como los tratamos también reflejan como somos y aún mas difícil harán visible todas y cada una de nuestras sombras.

Por eso me animo a decir que criar respetuosamente nada tiene que ver con criar conscientemente, la conciencia nos amiga con la verdad, la verdad ES LA QUE ES aunque duela aunque sintamos que no podemos sostenerla. La verdad es sincerarnos con nosotras mismas es abrazar nuestras sombras nuestros límites nuestras faltas de recursos emocionales. Es abrazar y aceptar que lo que un niño necesita dista mucho de lo que realmente podemos ofrecerle, sin embargo podemos aceptar que es así.

Acallar las voces de los niños es mas fácil, es mas fácil convencer a un niño que es demandante, que es caprichoso que no sabe esperar, que no entiende, que le faltan límites, que no sabe, que no escucha, que no respeta. Pero un niño necesita sobrevivir y si no encuentra ningún adulto que dé por válido lo que siente, entonces aprenderá a acallar sus necesidades, comenzando así a crear su propia sombra.

En los años que llevo aceptando esta verdad, que un niño nunca está equivocado, puedo decir que las mujeres tenemos la mayor herramienta de crecimiento y evolución y sanación y es la MATERNIDAD. Las mujeres tenemos la gran oportunidad de sanarnos y de evolucionar cuando somos madres. Pero para ello necesitaremos ir mar adentro, bucearnos por completo y luego regresar desnudas pero valientes a reconstruirnos de nuevo.

Te invito a conectar con tu hijo, a sentirlo, a preguntarle como se siente, a escucharlo con el corazón sin juicios ni criticas.

No siempre podremos darles todo lo que necesitan pero siempre podremos darle la razón y demostrarles que estamos aquí para amarlos incondicionalmente y permitirles ser ellos mismos.

¡¡Qué tengas un bello día!!

Natalia Creche

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