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Coronavirus, aislamiento y homeschooling forzado

¿Que podemos aprender?

Natalia Creche

Por Natalia Lorena Creche

Tengo que confesarte que a pesar de no llevar a mi hijo a la escuela, ésta medida de aislamiento me ha costado al principio y me ha recordado a aquellos primeros tiempos en donde me sentía muy sola en mi manera de vivir y pensar.  Nosotros empezamos ésta maravillosa experiencia de aprender sin escuela viviendo en una ciudad donde además de no tener vínculos familiares tampoco teníamos tribu que vivieran como nosotros. Fueron años de muchísimo aprendizaje, recuerdo que al iniciar el año escolar sentía profunda tristeza al ver las veredas vacías, y los parques y plazas dependiendo de que hora, también estaban vacíos. En esos tiempos pensé que le estábamos robando las infancias a nuestros niños, que el sistema tal y como estaba pensado no dejaba libres a los niños. Lauty jugaba con sus vecinitos, pero ha medida que la edad escolar avanzaba, no sólo la hora de ir a la escuela sino también las «tareas» ocupaban el tiempo de los niños.  Fueron años muy duros, sin embargo fueron los años donde más hemos aprendido y crecido interiormente, esos tiempos me permitieron encontrar una fortaleza interior que no conocía en mí y una capacidad de búsqueda y creatividad que tampoco había descubierto antes.

En los años que llevamos viviendo de esta manera, (nosotros practicamos aprendizaje autónomo, es decir que no dirigimos el aprendizaje de nuestros hijos), hemos aprendido a vivir en libertad, en contacto con nuestros cuerpos y nuestras necesidades. Para nosotros vivir y aprender van de la mano, vamos viviendo mientras aprendemos y vamos aprendiendo mientras vivimos, no llevamos horarios establecidos ni actividades marcadas, nuestros únicas rutinas están relacionadas con el descanso y el hambre, luego vamos entregándonos al contacto con la vida, con los animales, con la naturaleza, con los vecinos. Hay lugares que visitamos una y otra vez, museos, granjas, playas, cerros. Nos gusta pasear y salir, el contacto con la naturaleza es casi diaria y constante.

Dirigimos nuestras actividades en función de nuestras necesidades, de juego, de aire libre, de socialización, y es aquí a donde quiero llegar, ésta medida de aislamiento a mi me trajo muchísima incomodidad interna, me llevó casi toda una mañana intentar conectar con lo que me estaba pasando, y descubrí que no me sentía cómoda al tener que estar encerrada con mis hijos, ya que una de las experiencias más maravillosas que nos trajo desescolarizar fue la posibilidad de adueñarnos de nuestro tiempo y de nuestra libertad, porque estar aislados nada tienen que ver con desescolarizar.

Sin embargo, he recordado que al principio muchas veces hemos estados solos y puertas adentro, porque cuando uno decide desescolarizar necesita derribar muchas creencias, uno se encuentra en choque con todo un sistema de vida que lo había sostenido durante todos estos años. 

Antes de ser mamá tenía tildado todos los puntos que el sistema nos pide. Había logrado alcanzar una carrera universitaria, tenía profesión, trabajo y una familia, sin embargo la llegada de mi primer hijo me trajo otra información, me mostró otro camino, por eso me he animado a desandar caminos, a derribar creencias, a trabajar mi propia historia de la infancia, solo para comprender las manifestaciones de mis hijos, las cuales me decían una y otra vez, que el mundo iba para un lado muy contrario al que la naturaleza había diseñado. Y lo que más me preocupaba era como las necesidades del niño quedaban por fuera de este sistema productivo, adultocentrista y antiecologico

Hoy podemos ver como la naturaleza está descansando de nuestra constante intervención, de nuestro constante ir en contra de los ritmos y ciclos naturales de la vida. Vemos circular fotos y videos en las redes de diferentes lugares del mundo donde los animales se ven en mayor libertad.

La realidad que hoy nos atraviesa y éste aislamiento forzado nos ha obligado a PARAR de golpe, a detener una vida que llevamos casi en automático. Seguramente estemos atravesando una crisis, aunque no podamos reconocerla, que a la vez nos esté conectando con muchos temores. Sentimos incertidumbre, nos sentimos perdidos y confundidos, la vida que llevábamos hasta hace pocos días ha cambiado drásticamente, de repente tenemos que pasar todo el día con nuestros hijos, muchos trabajando desde sus propias casas. 

No sé en que momento de tu vida te está tocando vivir esta situación. 

Tal vez venías hace tiempo pensando la posibilidad de educar a tus hijos en casa, y éste momento te está pareciendo la mejor oportunidad de confirmar todo aquello que venias pensando y soñando para los tuyos; o pueda ser que nunca habías pensado en la idea de no mandar a tus hijos a la escuela, y éste momento te permite descansar de tantas exigencias externas con las que nos encontramos en nuestras rutinas diarias. Sin embargo para la mayoría de las familias esta es una opción que jamas se habían planteado, por lo que probablemente hoy no saben como asumir una realidad que ni siquiera habían imaginado y seguramente es totalmente desconocida. 

Las familias que hemos decidido educar en casa, muchas nos hemos hecho fuertes planteos y hemos buscado mucha información para poder tomar tremenda decisión, sin embargo a muchos ésta situación les llega sin saber como asumir tremenda responsabilidad. Muchas familias se encuentran sumergidas en la realidad cotidiana de tener que asumir la escuela virtual, tener que asumir una cantidad de información que no siempre pueden bajar a sus hijos. Yo me pregunto si en este contexto realmente sea importante el contenido académico, pienso el enorme stress que debe ser para muchas familias la realidad que nos toca vivir, sumado a la exigencia de hacer cumplir a sus hijos a diario con contenidos académicos. Tal vez sea momento de detenernos a pensar si no es momento de acomodarnos en este contexto, estamos aislados, tenemos nuestras libertades cotidianas restringidas, no podemos encontrarnos ni llevar a nuestros hijos al encuentro con otras personas, tenemos miedo de enfermar o que nuestros hijos se enfermen. En mi sentir y experiencia, es un momento critico, por lo tanto es momento de revisar nuestras verdaderas prioridades, que seguramente es encontrarnos en calma y cuidar física y emocionalmente de los nuestros, por sobre todo de los niños.

Entonces,

¿que nos ha pasado?  ¿Porqué nos cuesta tanto PARAR?  ¿Porqué nos cuesta tanto darle la razón a los niños?

Lo cierto es que llevamos años de desoír nuestros propios cuerpos, alcanzando tantos objetivos como el sistema lo plantea, es tan automática nuestra manera de «obedecer» a estas exigencias externas, que ni siquiera nos planteamos si son acordes a lo que nosotros deseamos para nuestras vidas, hemos aprendido a reprimir nuestros propios pulsos e intereses, porque no había tiempo que perder, debíamos subirnos a esta carrera que no tiene fin y es tan el automático bajo el que vivimos que tampoco nos preguntamos si nuestros hijos quieren vivir así. 

La realidad externa hoy nos obliga a PARAR, y nos da la posibilidad de poder volver a entrar en contacto con nuestro mundo emocional, a preguntarnos ¿Porqué y para qué vivimos así? A preguntarnos si la vida que llevamos nos contempla, contempla nuestros sueños e intereses, contempla nuestras necesidades más vitales. Podríamos preguntarnos, también, si realmente contempla las necesidades vitales de nuestros hijos, si respeta sus ritmos y sus tiempos, si considera sus gustos e intereses. 

Esas y muchas otras preguntas me he realizado en esos primeros años donde había decidido bajarme del tren. En todo éste proceso he descubierto que la carrera universitaria que había alcanzado no fue elegida desde mi verdadera pasión, y por eso me «atreví» a dejar atrás esa elección, para comenzar a explorar y bucear aquellos gustos e intereses que dejé adormecidos para poder encajar, detener la vida nos permite replantearnos su verdadero sentido, porque nos permite recuperar su verdadero valor, el poder SER, desde nuestra más única y maravillosa esencia entregarnos a vivir, manifestar todo nuestro potencial y nuestra creatividad. 

Fueron, y son todavía, muchos los planteos que me hago, son todavía muchos los aprendizajes pero cada uno de ellos me confirman, que los niños siguen siendo el eje y que los niños siguen teniendo RAZÓN. Ellos en sus primeras edades todavía están en contacto con el diseño humano, es aquel diseño el que defienden con todas sus manifestaciones, ellos se niegan a abandonar EL NO TIEMPO, para cumplir horarios establecidos, ellos se niegan a abandonar el CUERPO, para «tener que estudiar», ellos se niegan a dejar de SONREIR, para parecer «responsables», ellos se niegan a dejar de JUGAR, para tener que «aprender forzadamente». 

Tal vez mis palabras te duelan o te incomoden, a mi también me han dolido e incomodado y me han conectado con muchos sentimientos. Recuerdo que he sentido miedo a equivocarme, me he sentido perdida y confundida, recuerdo que me he frustrado por no poder complacer todas las necesidades de mis hijos, recuerdo que me he sentido impotente por no tener un entorno más cercano, recuerdo que he sentido tristeza al ver casi extinguido el juego en libertad de los niños, que es el lugar de socialización natural por excelencia.

Sé que es un momento difícil, sin embargo puede ser el comienzo de un verdadero aprendizaje.

La vivencia por las que muchos están atravesando se parece al proceso emocional de desescolarizar. Es un momento de PARAR, de cuestionarnos la manera en la que estábamos viviendo, de enfrentarnos con una realidad cotidiana que no es cómoda. A mí lo que más me ha servido fue poner en práctica la capacidad de aceptar primero las limitaciones personales con las que me encontraba (físicas, monetarias y emocionales) y también las limitaciones sociales y culturales que habían en el lugar y en el momento que decidí empezar a acompañar el crecimiento de mi hijo con una mirada que pone al niño en el centro, que contempla con total respeto sus ritmos, tiempos y necesidades. Y ha sido la capacidad de aceptación la que luego me ha permitido ser resiliente, y desde ese lugar entrar en contacto con mi propia creatividad. 

Tal vez podemos aprovechar estos momentos para bucear un poco en todo aquello que no nos animamos a explorar por «falta de tiempo». Actualmente y gracias a las tecnologías podemos hacerlo desde nuestros propios hogares, tal vez podamos elegir abandonar el consumo de tanta información que no nos sirve para mucho más que para sentir miedo y podamos utilizar esta bendita herramienta a favor de nosotros mismos y de nuestro crecimiento y bienestar emocional, que en este momento es lo que todos necesitamos.

También podamos aprovechar ésta situación para animarnos a abandonar la mirada escolarizada que tenemos sobre nuestros hijos y empezar a interesarnos por todo aquello que hacen y exploran por verdadero placer, que es aquello que verdaderamente les interesa. Podemos empezar a conocerlos desde otro lugar y tal vez descubramos formas nuevas de mirar el aprendizaje, tal vez descubramos que nuestros hijos aprenden todo el tiempo, tal vez descubramos que hay temas en los que se han vueltos verdaderos expertos, tal vez descubramos sus verdaderos talentos, y tal vez descubramos que muchos de esos talentos quedan por fuera del contenido académico. 

Es un momento maravilloso para entregarnos a la vida, sin importar el tiempo. Muchos sentimos que el tiempo se ha detenido, parece ser que la carrera ha terminado, muchos sentimos que hemos perdido el control de nuestras vidas. El mañana parece ser desconocido, parece que vivimos un eterno domingo y puede resultar incomodo y hasta podremos resistirnos, pero nuestra capacidad de aceptar éste momento es la que nos permitirá encontrar el aprendizaje que nos trae.

Ésta situación extrema nos permite, empezar a co-crear una realidad cotidiana diferente, una realidad más alineada a nuestras necesidades y a nuestros gustos y a nuestra propia individualidad y a la de nuestros hijos.

¡qué maravilloso es poder volver al TIEMPO DEL NO TIEMPO!

Hoy ya no importa tanto que día es, hoy se nos pone en juego la capacidad de NO HACER, hoy podemos aprovechar ésta realidad y meternos puertas adentro de nuestro mundo emocional, aquel que muchas veces desoímos por llevar una vida casi en automático. 

Para poder vivir en automático hemos aprendido a desoir nuestras necesidades hace tiempo, hemos aprendido a dormir mal, a comer mal, a retener, a «no necesitar».

 

¿No crees que aunque siendo difícil y extrema ésta situación nos trae una posibilidad única de entrar en contacto con nosotros mismos y nuestras emociones? ¿En estos días les has hablado a tus hijos de cómo te sientes ante todo esto que está sucediendo? 

Necesitaremos revisar día a día lo que nos pasa y como nos sentimos, necesitaremos hablar con nuestros hijos de todo ésto y reconectar con la realidad que hoy nos toca atravesar. Pero una vez que destrabemos el mundo emocional tal vez podamos aflojar el cuerpo y las tensiones y nos surjan muchísimas ideas para hacer en éstos días, y hagamos de esta situación una experiencia más amable a favor de nuestros hijos y de nosotros mismos.

Muchas veces tenemos la idea de que debemos mostrarnos fuertes ante ellos, sin embargo nuestros hijos nos conocen y a pesar de que no les digamos, ellos saben como nos sentimos y les alivia cuando nosotros con palabras podemos confirmar aquello que ellos presumen y ven que estamos sintiendo. No me refiero a que le cuentes lo que pasa sino de que puedas expresarles qué sientes ante todo esto que está sucediendo, ¿Sientes miedo? ¿Sientes tristeza? ¿Sientes frustración o impotencia? ¿Te enoja lo que sucede?

Por eso, lo más genuino que podemos hacer, es primero reconocer como nos sentimos bajo este contexto, al estar aislados, al estar privados de entrar en contacto con otros, al estar privados del encuentro con la naturaleza, al no poder seguir nuestras vidas, y tal vez luego podamos aceptar lo que hoy nos toca atravesar y las tensiones y conflictos diarios que ésta nueva experiencia (desconocida para todos) pueda acarrearnos.

Puede ser que gracias a las tensiones y conflictos que se generen en lo cotidiano con nuestros hijos recuperemos el registro de nuestras propias emociones y podamos aceptar y acompañar de manera mas altruista las emociones por la que atraviesan nuestros hijos en estos momentos, y de esa manera recordemos que vivir aislados y en desconexion con nuestros propios ritmos, cuerpos y demás personas es antinatural. Son los niños quienes nos dan cuenta de ésto todo el tiempo, pero también pueda suceder, que por estar tan acorazados y llenos de tantas capas de desconexion no lo podamos ni siquiera percibir y sean éstas medidas una excusa más para encerrarnos en nuestros propio mundo y para anclarnos en nuestros miedos, dejando por fuera la realidad emocional de nuestros niños.

La experiencia por la que todos estamos atravesando es muy saturnina y muy plutoniana. 

Plutoniana en el sentido más depurativo de nuestra existencia. La energía de Plutón irrumpe en nuestras vidas, algo así como el puerperio, es difícil escapar de la información que nos trae y del lugar al que nos lleva. En este momento, la energía plutoniana nos invita a transitar aguas subterráneas, nos invita a bucear nuestros océanos emocionales, nuestro inconsciente, nos invita a explorar nuestros mundos mas sombríos, nuestros miedos. Te invito a desconectar de la necesidad de hacer y te dejes sentir, te animo a calmar tus ansias de buscar información, para poder conectar con tu propia intuición, te invito a vivir este puerperio emocional de la manera en la que realmente lo necesites. Plutón nos llevará a donde realmente hemos necesitado ir siempre, al encuentro con nuestro propio SER, aunque para ello necesariamente tengamos que abandonar nuestras mentes y nuestra necesidad de control. Y junto a Saturno nos llevan a reencontrar nuestra fortaleza interior, aquella que nos permite responsabilizarnos de nuestra propia existencia. Saturno nos invita a autosostenernos, no en un sentido egoísta, sino en el sentido más responsable de nuestra propia existencia. 

Muchas veces confundimos la empatia, y la utilizamos como una excusa para salirnos de nuestros problemas. 

Hoy la realidad nos obligó a quedar puertas adentro, a estar de cara a nuestras propia realidad interna. 

Ésta experiencia saturnina y plutoniana, nos permitirá al fin comprender que de la única historia que puedo hacerme verdaderamente responsable, es de la propia, y seguramente descubramos que todavía internamente queda muchísimo por responsabilizarnos, por asumir y por transformar de nuestras propias existencias. Sigo sosteniendo que las realidades colectivas las hemos creado a partir de nuestras propias realidades individuales. Es hora de asumir profundos y verdaderos cambios personales, dejándonos atravesar por la energía de pluton, que nos empuja, aunque no querramos, al mundo de las sombras, del inconsciente sólo para limpiarnos de todo aquello que ya no sirve más y desde ahí poder resurgir la luz que llevamos dentro, esa luz que sale de nuestra esencia, de quienes verdaderamente somos. 

La limpieza y el cambio mundial sólo serán posibles a través de nuestras propias limpiezas y cambios personales.

En mi sentir y experiencia, hoy las recetas no sirven, porque ante todo somos seres emocionales y nuestras fibras más íntimas son afectadas en este contexto. 

En esta experiencia casi primaria de supervivencia, se activan nuestros miedos más arcaicos, los cuales pueden llevarnos a actuar en automático, buscando desde nuestras corazas sobrevivir el día a día de esta situación, vivir así puede ser muy estresante para nosotros pero sobre todo para nuestros niños. Podemos pasar éstos días anclándonos en el miedo, victimizándonos, juzgando o enojándonos; o podremos asumir por fin lo que nos sucede internamente y hacernos cargo de nuestras propias limitaciones y nuestro complejo sistema de creencias, podremos revisarnos diariamente para aprender a reconocernos y a expresar lo que sentimos. Podremos también revisar el automático en el que vivíamos, podremos revisar nuestras propias estructuras, nuestros ideales de vida y todo aquello que pretendíamos alcanzar y hasta podamos animarnos a preguntarnos si tenía sentido vivir así, y sí eso nos hacía verdaderamente felices, podremos tal vez darnos el permiso de NO HACER nada, para darnos el lugar de conectar y de sentir, abandonando nuestras propias exigencias y aquellas exigencias que depositamos diariamente en nuestros niños, tal vez permitamos a los niños manifestar su existencia, ellos son expertos en saber vivir. Tal vez ellos nos enseñen que es más importante crear que acomodar, que es más valioso vivir que sobrevivir, que es muy divertido convertir las sillas en un tren y las mesas en túneles y carpas, tal vez podamos aflojar y les permitamos jugar con agua y con tierra. Les permitamos regar las plantas y acompañarnos a cocinar, tal vez les permitamos bajar las almohadas al suelo, tal vez juntos podamos habitar el hogar permitiendo el juego libre. Tal vez podamos tirarnos al suelo y desde ese lugar rendirnos al bendito presente, estar en el suelo nos da otra mirada nos permite tener otra perspectiva, afloja nuestra rigidez, nos aquieta, nos da una mirada mas amplia, nos baja de nuestras estructuras y de nuestras ideas y necesidad de dirección, nos permite ponernos «a la ALTURA DE LOS NIÑOS».

Asumir ésta realidad con una MIRADA MÁS AMPLIA nos permitirá mirar con ojos de niños nuestro hogar y es el aburrimiento el que nos impulsara a encontrar nuevas maneras muchos mas creativas y amorosas de habitarlo, nuestros hogares han vuelto a ser habitados todos los días todo el tiempo, y tal vez habíamos olvidado como era vivir así

En éste tiempo animémonos a dar lugar a la vida misma, al juego, al ocio, los niños necesitan descansar de tanta exigencia, son ellos y sus necesidades más vitales las que hoy están siendo limitadas, necesidad de movimiento, de juego libre en la naturaleza, de encuentro con otros, los niños se encuentran en un estado de gran vulnerabilidad y son ellos quienes merecen un tiempo de mirada, de escucha, de aceptación, un tiempo de libertad, un tiempo de permitirles expresar su malestar, un tiempo sin juicios y sin criticas, un tiempo de abrazo, un tiempo de juego con ellos. Tal vez ésta sí sea la mayor riqueza y el profundo aprendizaje que nos trae esta situación que ninguno de nosotros a elegido consciente-mente.

En mi propia experiencia, no ha sido tan sencillo entregarme al tiempo de mis hijos, a ese bendito NO TIEMPO, sin embargo ha sido siempre sanador, ha sido el más exacto y perfecto aprendizaje de mindfulness. Los niños son expertos en vivir el presente, y si algún niño lo ha olvidado, es porque nosotros nos hemos encargado de sacarlo de ese presente para subirlo a un mundo lleno de expectativas puestas en el futuro, nosotros le hemos enseñado a abandonar el juego para asumir complejas formas de vida que ponen toda la energía en convertirnos en algo que los demás esperan, en convertirnos en seres productivos. Nuestra maravillosa existencia es mucho más amplia que éste acotado concepto de ser humano que muchos hemos aprendido a la fuerza. 

Es momento de tirar del hilo de nuestras existencias y de recuperar nuestra capacidad de vivir sin expectativas futuras, que hoy y por ésta situación tan extrema por la que todos atravesamos, es lo más sabio que podamos hacer.

¿Qué recuerdos quisieras que tus hijos tengan de esta situación? 

¿Te gustaría aprovechar este momento para re-conocerte? 

¿Te gustaría aprovechar esta situación para re-conocer a tus hijos?

 ¿Te gustaría aprovechar este momento para confiar en la manera natural que tienen los niños de aprender?

Siento que ha llegado el momento de animarnos a SER sin más. Yo me he animado a escribir, sin ser escritora, porque he comprobado que mis palabras y mis escritos atraviesan el alma de las personas y las llevan a verdaderos viajes interiores.

Me he animado a acompañar procesos de otras mujeres sin ser terapeuta, porque he descubierto que mi manera de comunicar resuena en el interior de quienes se han abierto conmigo. He comprobado que mis palabras inspiran e inician en otros profundos planteos. Me he animado a SER, a dejar de lado la búsqueda de títulos avalados por este mismo sistema y tan estrechos como los caminos por los que nos lleva. 

Somos seres mucho más auténticos de lo que la productividad en escala puede sostener, somos más creativos que lo que el capitalismo puede tolerar, tenemos algo único que ofrecer, aquello que ningún título puede definir, que es nuestra única y auténtica manera de manifestarnos. 

Deseo de corazón que podamos tomar consciencia de éste verdadero cambio, y aprovechando la entrada de Saturno en acuario, podamos abandonar la fantasía de nuestras conquistas y libertades externas, para poder conectar con nuestra verdadera libertad, la que reside en nuestro interior, y comprendamos que nuestra existencia es más amplia que un sistema creado por y para ciertos intereses, pero muy alejado de los intereses y deseos genuinos de cada individuo y totalmente contrario a su propio diseño. 

Permitamos a nuestros hijos ser quienes han venido a ser y animémonos a preguntarnos quienes hemos sido alguna vez

El tiempo de NO HACER

"Es el tiempo del NO TIEMPO, es el tiempo de SER y dejarlos SER, es el tiempo de JUGAR y de CREAR, es el tiempo de amar sin condiciones, es tiempo de abrazar nuestras sombras, es tiempo de aprender de nuestros conflictos, es tiempo de confiar en nuestra luz, es tiempo de aprender de nuestros hijos que no han perdido la capacidad de SER."

Natalia Creche

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Hola Natalia. Fíjate que a mí se me hizo fácil la primera semana, regular pero todavía bien la segunda, horrible la tercera… y aquí estoy en la cuarta intentando cuidarme, quererme, meditando… Esforzándome por volver a mí centro pero sintiendo cada día que no lo consigo… Quién sabe, quizá es porque «lo estoy intentando» demasiado, quizá simplemente debería dejarlo todo fluir… Un abrazo!